17 de noviembre de 2013

Intercambios I

                             Para Pato,
                            que me cuida el tiempo


Nos conocimos
gritándonos nuestros nombres.
Ella tenía espontaneidad;
yo, una bicicleta.

Multiplicábamos patines y aventuras.

Me aterraba su libertad salvaje,
su ser cuerpo de niña fresco,
despreocupado.
Yo me encerraba y leía para sobrevivir.

Ella fue la única infancia que tuve.
Ella, con su reclamo de igualdad inconmovible
me obligaba a saber
que la infancia era eso:
reírse
gritarse
pelearse
amigarse y seguir
danzar en círculos para marearse.
Ella, que no concebía, no admitía la deferencia.

Guardiana del desparpajo
Trepadora incansable,
ningún árbol podía esconderle sus secretos.

La patricia más plebeya,
más auténtica y libre.
También ella me sacó de mí.

29 de julio de 2013

Pasajes interiores

I
Superficie lisa, tersa, inmaterial.
Espejo que no debe ser perturbado.
Recogida como un monje,
la canción se calma, se apacigua hasta callar,
y deja que el tiempo se hinche,

detenido en el susurro.

II
Desierto llano
generoso en su amplitud
contemplativa.



18 de noviembre de 2012

Pausa

¿Y?
Ahora que el peso de tu perfume se disipa
Ahora que los ojos pueden dormir
Ahora que tus vientos soplan fuerte
pero cerré la ventana
¿Ahora, qué?
¿Ahora, qué Hora es?

Una respuesta se destrama
pero es lo suficientemente amable como para no aparecer

2 de julio de 2012

Bálsamo

Para Florencia,
que siempre me rescata y me cura

Palabras curan palabras
caricias de tu aliento a mi oído
de tu mano en mi espalda
de tu hombro en mi sien
me cobijan y
por un momento empiezo a salir
Bálsamo de Flor que
recubre el dolor
y  los ojos dejan de arder tanto.

Autorretrato

Pedazos de carne superpuestos cosidos pegados con sudor y baba
Desgarrones
Arañazos
Pústulas
Lágrimas ácidas derraman la piel
La gorgona me espera en el espejo
agazapada

Espejos II

Raquíticanorexicabulímica
así me siento: gorda.
Gorda cuando me miro
y veo vacío.
Gorda, henchida de angustia y dolor,
            de estómago,
                              de espejo
            y garganta serrada.
¡Gorrrrrrrrrda! -Te gritan- ¡Andá a lavar los platos!
Gorda de decepción y de tristeza.
Gorda porque una siempre,
siempre está gorda
y eso, querida, zanja cualquier discusión.

5 de diciembre de 2011

Logos

Puedo sentir el peso de mi mente
  despegarse un poquito de mi espalda.
     Quizás si lo intento
        con fuerza
         me la quite de encima.